
SIGNALIS terminado. Un señor survival horror clásico adaptado a la vida moderna, con estética de juego de PS1 y atmósfera de terror espacial lovecraftiano, inspirado en Alien, Resident Evil y su poquito de Silent Hill.
La estética es tan difícil de explicar como que les haya funcionado tan bien. Los personajes tienen estética anime, pero el contexto político es germano-soviético. La cartelería, los objetos y la rotulación parecen sacados de un anime de los 90 ambientado en una Alemania nazi alternativa que, por lo que sea, encaja perfectamente con textos en japonés.
Lo que más me ha gustado: la atmósfera y los puzles. El juego no te lleva de la mano en ningún momento y está más cerca de una aventura gráfica que de un Resident Evil. Algunos puzles tienen varias capas de profundidad que hay que descifrar con papel y lápiz y, cuando lo consigues, llega ese momento eureka que mola un montón.
La historia es un poco obtusa, contada a través de escenas breves, flashbacks y muchas cartas. Puedes perderte en los detalles, pero la línea general se sigue perfectamente.
Me ha llevado unas 12 horas llegar a ver uno de los cinco finales (cosa que he visto después) y me ha encantado la experiencia. Por duración se queda fuera del club de lectura, pero por todo lo demás me parece un candidato perfecto. Otra joya indie.
#️⃣ Este artículo fue publicado originalmente en el Telegram de Gamers del Condado.
— Kozowu