Plataforma: PS5.
Año de lanzamiento: 2021.
Duración: Unas 12 horas.

Kena: Bridge of Spirits (La princesa guerrera) terminado. Fue el juego indie del año 2021 (y no el único premio que se llevó), y pienso que ese reconocimiento es merecido. Es un juego divertido y visualmente precioso que evoluciona constantemente, aunque se le nota lo indie en algunos aspectos, sobre todo en el combate y en el plataformeo.
Tiene un buen ritmo alternando con tino fases de exploración, plataformeo, combates, mini-jefes y el jefe de zona. Los mapas son sencillos, pero lo suficientemente intrincados para esconder algún secreto y recompensas que te invitan a darte una vuelta más.
El sistema de progresión tiene buenas intenciones. Arranca con una jugabilidad muy básica y se va haciendo más compleja a medida que consigues armas y nuevas habilidades. Están muy bien escogidas y le dan profundidad al combate hacia el final del juego. Junto a las habilidades principales, que se desbloquean en hitos de la historia, existe un árbol de progresión con mejoras de combate que desbloqueas con la moneda del juego. También hay un charm, una habilidad pasiva con buena intención, pero que a la larga no acaba cambiando la experiencia.
El combate alterna entre distancia corta y media. Claramente se inspira en los Souls, como casi toda IP nueva de los últimos cinco años, y es satisfactorio, aunque no siempre se siente preciso ni pulido. Pienso que tiene más que ver con las animaciones y la ejecución de los golpes que con el diseño de los jefes, que por lo general están muy chulos e introducen formas alternativas de acabar con ellos.
La historia tiene sentido, pero no es el punto fuerte del juego: es más obtusa que misteriosa, y se entiende, pero se pierde el interés hasta la explosión final. Para mí, lo que brilla de verdad es la parte visual y la jugabilidad.
En el plano audiovisual, la música no es especialmente destacable, pero está presente y acompaña bien: tiene su leitmotiv y cumple sin pretensiones. Lo que de verdad deslumbra es lo visual; los escenarios, los modelos y las animaciones son preciosos en PS5, como estar viendo una peli de Pixar.
Para concluir, es una aventura de acción sencilla, de las de antes, de la época de PS2. Indie en algunos aspectos, pero sorprendente en otros. El plataformeo y el desplazamiento se sienten algo pencos de vez en cuando, el combate quiere ser un Souls en ocasiones pero no llega a estar lo suficientemente pulido, y alguna que otra habilidad no está bien equilibrada y termina rompiendo el combate. Aun así, la experiencia global compensa y deja buen sabor de boca.
#️⃣ Este artículo fue publicado originalmente en el Telegram de Gamers del Condado.
— Kozowu