Death Stranding 2: On The Beach

4 de agosto de 2025

Ahora sí. Death Stranding 2 terminado. Era uno de mis juegos más esperados y tengo que decir que lo he disfrutado mucho como experiencia audiovisual. Seguramente sea lo más bestia que he visto nunca en una consola y tanto el mundo como sus personajes o la música son un estímulo constante. La dirección de arte es una barbaridad. Muchos de los diseños tienen una intención que, si te paras a analizar, te vuelan la cabeza.

Pero pienso que tiene problemas como videojuego. La mecánica de desplazarte por el mapa es prácticamente perfecta, pero ahora también es más accesible. Hay vehículos, herramientas y más opciones para ayudarte a completar las entregas, lo que hace que puedas adelantar por la derecha y dejar la experiencia de caminar a un lado, convirtiendo los trayectos en una trivialidad de saltos en moto. Yo creo que esto compite directamente con el ritmo que el juego te propone. Tanto que he intentado no usar vehículos hasta que de verdad no me quedaba otra.

Por otro lado, la historia se diluye entre un montón de personajes, conceptos, situaciones y algunas mamarrachadas (Kojima, no cambies nunca) que, aunque terminan conectando hacia el final, exigen un esfuerzo del jugador para no perder el hilo. Tiene momentos guapos y los mensajes están ahí, pero al final no me ha calado.

Con todo esto, he disfrutado hasta el final porque sabía dónde me metía y he puesto de mi parte, pero, que Kojima me perdone, pienso que Death Stranding 2 debería haber centrado más el tiro. O provocar cosas en el jugador con una historia mejor contada, un diseño sólido y quizás más lineal, o darle juguetes para divertirse.

#️⃣ Este artículo fue publicado originalmente en el Telegram de Gamers del Condado.

— Kozowu